La multitudinaria convocatoria anónima de la macrobotellona, que se presumía histórica en Sevilla, se convirtió ayer en una improvisada fiesta primaveral frustrada por la intensa lluvia. Aunque las primeras gotas comenzaron a caer al mediodía, una hilera continua de jóvenes discurrió durante toda la mañana por el Puente del Cachorro desafiando las inclemencias meteorológicas. Provistos de bolsas cargadas de hielo y bebidas alcohólicas, los jóvenes comenzaron a acceder a las inmediaciones de la Cartuja con un destino común: el Charco de la Pava. Pero no dejó de llover. Los grupos se dispersaron y la mayoría optó por buscar un refugio: las paradas de autobuses, los árboles de los espacios ajardinados en la calle Inca Garcilaso y las carpas de la Cartuja se convirtieron en improvisados botellódromos. "Hasta que no terminemos el lote –una botella de alcohol, refrescos y una bolsa de hielo– no nos marcharemos". Era una frase que se repetía entre los grupos de jóvenes que se quedaron en la zona y que, además, apuntaron a una nueva fiesta de la primavera el próximo viernes.
Puedes ampliar la noticia en el Diario de Sevilla. Noticia publicada el domingo, 19/03/06.
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